Trabajamos con una técnica muy antigua: cada órgano del cuerpo se corresponde con un punto concreto del pie. A través de ese punto se puede valorar en qué estado se encuentra y trabajar para que recupere su actividad y su fluidez.
Además, cada órgano lleva asociada una emoción. También se trabaja esa parte, para que el estado de ánimo de cada persona vuelva a fluir.
La sesión no se acaba cuando termina el tratamiento. Después viene un rato para explicarte qué se ha ido encontrando, cómo estás y qué vale la pena que cuides. Si conviene, también se proponen remedios naturales escogidos para tu caso.
Por eso no hay dos sesiones iguales: lo que se trabaja y lo que se recomienda sale de lo que cuenta tu pie ese día, no de un guión hecho de antemano.
